La mujer que mató a más de 5 mil Nazis usando sus manos y boca. Hitler le temía


La historia que vas a leer a continuación, te va a enseñar la vida de dos mujeres guerreras, que sin importar la edad, las ideas, la situación económica en la que vivían ni nada, decidieron pararse enfrente y contra un horrible ejército que atacaba el mundo y combatirlo soldado por soldado… Ellas acabaron con más Nazis que todo un ejército.

Sus nombres son Freddie y Truss Oversteegen, dos mujeres nacidas en Holanda, que se unieron a las fuerzas armadas de su país porque sabían que tenían que ayudar, y porque querían combatir a la fuerza alemana que todo destruía a su paso. 


La mujer que ves en la imagen, es Freddie Oversteegen. Así luce hoy en día, es una sobreviviente de aquella terrible situación . Ella tiene un pasatiempo increíble y es contarnos las historias que vivió durante la segunda guerra mundial, a lado de su hermana y sus compañeros. Las puertas de su casa siempre están abiertas para quien quiere saber qué pasó aquellos días.



Las hermanas Overstegen vivían en el barco de su madre, pues sus padres decidieron separarse y cada quien se fue a donde tenía… Ellas acompañaron a su mama y ella fue quien les inculcó los valores que más tarde salvarían la vida de miles de personas. Antes de meterse a la guerra ellas daban político a muchos judíos que estaban escapando de los nazis. Primero recibieron gente en su barco, y cuando pudieron comprar una casa, lo hicieron y ayudaron a refugiarse a aun más personas.

Ella es Freddie en 1945.


Esta mujer guerrera que ves en esta fotografía, es Truus Oversteegen, y es la que realizó las cosas por las que se hicieron muy famosas; nunca pensaron que hacer justicia por su propia mano las llevaría tan lejos. Ella dice que un día normal y cualquiera, un hombre con uniforme militar y de alto rango, llegó a su casa tras enterarse que tenían refugiados ahí. El militar les dijo que si se querían unir a la resistencia y ellas aceptaron.  Freddie tenía 14, y Truus 16 años de edad solamente.


Freddie fue quien nos contó cómo le hicieron para acabar con tantos soldados alemanes. Ella nos dijo que acababan con ellos uno por uno y usando un método que su hermana Truus empleaba a la perfección. Ellas elaboraron un plan muy peculiar, cuando veían a un soldado solo o que estaba de guardia en algún lugar. Las hermanas le empezaban a coquetear, a sonreírle y cerrarle el ojito y a platicar con él. El soldado ilusionado las seguía cuando ellas le decían que siempre habían soñado meterse con un soldado alemán. Una vez solos, Truus los desvestía, les quitaba las armas, y ahí aprovechaban para matarlo. Así acabaron con cientos de ellos. Freddie tenía otro truco, ella se ponía una bolsa de veneno en la boca, y cuando los besaba se los esparcía. Ellas dicen que entendieron algo muy sencillo: entre más soldados nazis eliminaran de este mundo, había más esperanza de sobrevivir para muchas personas.



Las dos sobrevivieron, pero fue Truus la que quiso dedicarse a dar conferencias, a viajar por el mundo para dar pláticas a cerca de sus experiencias y para apoyar la lucha a favor de los derechos humanos. Hasta el día de hoy les preguntan cuántos soldados nazis eliminaron, y aunque no conocen el número exacto, dicen que fácilmente pudo haber sido todo un regimiento.


Mujeres guerreras de verdad, que luchan por la liberación de un país y por las personas, son las que necesita este mundo. Ellas son un ejemplo a seguir y debemos aprovechar su vida como ejemplo para empezar a forjar un mejor futuro para nosotros y nuestros prójimos.


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